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Por
el espíritu de la Convención y
el
Protocolo de Kioto
El
2004 está llegando a su fin y la Fundación,
luego del éxito de las Segundas Jornadas sobre
Derecho, Medio Ambiente y Salud, tuvo el
privilegio de ser testigo y de participar del
evento ambiental más importante que se realiza
todos los años: la Conferencia de las Partes del
Convenio Marco de las Naciones Unidas Sobre Cambio
Climático (COP 10), cuya Décima Sesión se
celebró en el predio La Rural de la Ciudad de
Buenos Aires.
La
Conferencia reunió a más de seis mil asistentes
entre delegados de 169 países y representantes de
organismos de Naciones Unidas, de organismos
especializados, de organismos intergubernamentales
y organizaciones de la sociedad civil (ONG) de
todo el mundo.
Se
esperaba mucho de esta COP, había dos razones
para entusiasmarse: era la última antes de que el
Protocolo de Kioto, ratificado recientemente por
Rusia, entre en vigencia el 16 de febrero del 2005
y se conmemoraba el décimo aniversario del
Convenio Marco que dio origen a las Conferencias
de las Partes. Al final, aunque se ha dado un paso
importante al admitir que la adaptación a los
eventos causados por el Cambio Climático es tan
importante como su mitigación (atenuación), al
adoptarse el "Programa de Trabajo de Buenos
Aires sobre Adaptación y Medidas de
Respuesta"; muchos de los concurrentes,
especialmente las ONG ambientalistas, no han
quedado satisfechos. Esto se debió a que el
Programa y la realización de un "Seminario
de Expertos Gubernamentales" fueron los
únicos acuerdos de relevancia que se han
alcanzado tras once días de deliberaciones.
Además, el endurecimiento de las posturas de
algunos países ante determinados temas, vislumbra
un escenario futuro de magros o nulos resultados
en las COP futuras y las MOP (Reunión de las
Partes del Protocolo de Kioto) que se realizarán
a partir del año que viene.
Otra
preocupación, compartida por las Organizaciones
No Gubernamentales y los delegados argentinos que
intervinieron en las negociaciones, es qué va a
suceder luego del 2012, cuando expire el
Protocolo. Este resultó ser un tema tabú en la
COP: nadie quiere asumir compromisos de ninguna
naturaleza, mucho menos si se trata de reducción
de emisiones de Gases de Efecto Invernadero.
¿Podrán
revertirse están actitudes el año que viene?
Nosotros desde la Fundación esperamos que sí. No
perdemos las esperanzas de que el espíritu que
dio vida al Convenio Marco sobre Cambio Climático
y al Protocolo de Kioto, resurja entre los
delegados de todo el planeta que año a año se
reúnen tratando de encontrar soluciones a un
fenómeno del que ya estamos sufriendo sus
efectos.
Con
este deseo, saludamos a nuestros lectores
deseándoles que tengan un muy Feliz 2005.
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