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Lo
que nadie quiere ver
Es
una enfermedad con características muy
particulares. Generada por una presión
intraocular, puede derivar en la pérdida total o
parcial de la vista.
Al
momento de hablar de ciertas enfermedades, en
distintas partes del cuerpo, hay algunas que son
más conocidas y mejor asimiladas que otras.
Cuando nos referimos a todas aquellas
circunstancias que afectan a la visión, aparece
un temor inesperado ante cualquier posibilidad que
genera una disminución o pérdida total de la
vista. Lamentablemente son muy pocas las personas
que toman la debida responsabilidad ante las
consecuencias que puede traer una enfermedad como
el glaucoma.
Tal
vez, el nombre de la enfermedad sea conocido,
debido a que glauco, del griego Glaukós, se
refiere a color marino; en latín la palabra se la
conoce como Glaucús, es decir, color verde mar,
de color azul con reflejos nacarados. Curiosamente,
en la mitología griega, significa dios
marino.
Ahora,
si una persona toma el diccionario y busca el
significado de la palabra glaucoma, seguramente
encontrará la siguiente definición: enfermedad
del ojo en la que la pupila adopta un color
verdoso y que se caracteriza por un aumento de la
presión intraocular. Pero esto no es todo:
una simple definición no puede darnos todas las
características del glaucoma. Para ello, es
fundamental comprender en su totalidad esta
definición y saber que si bien es una enfermedad
cuyas consecuencias pueden ser graves, no menos lo
puede ser la posibilidad de tomar las precauciones
necesarias.
¿Cómo
se produce?
Una
definición más abarcativa de glaucoma nos remite
a hablar de una enfermedad caracterizada por una
elevación de la presión intraocular hasta una
nivel en donde un daño irreversible en las fibras
del nervio óptico es la consecuencia directa.
Las
fibras del nervio óptico son dañadas cuando la
presión intraocular se eleva por encima de un
nivel que es variable de unos individuos a otros.
Si la presión elevada se mantiene durante mucho
tiempo, o alcanza cifras muy altas, el daño que
pueden sufrir las fibras es irreparable, derivando
en la pérdida total de la visión.
Entonces,
cuando la totalidad de las fibras del nervio
óptico han sido dañadas, la capacidad de
trasmitir imágenes al cerebro se pierde, lo cual
genera una ceguera total.
¿Qué
motiva al glaucoma?
Un
líquido circula por el interior del ojo, el cual
se encarga de la nutrición de las estructuras
internas del mismo. Este líquido cumple una
función similar al de la sangre, pero tiene una
ventaja: al ser totalmente trasparente, permite
que la luz pase a través, permitiendo al ojo
cumplir con la tarea para la cual ha sido
diseñado. A este líquido se lo conoce como
"humor acuoso", y tiene un
sistema de producción y evacuación.
El
correcto equilibrio entre estos dos sistemas,
permite mantener constante la presión ocular. Si,
como consecuencia de algún fallo en alguno de los
mecanismos, por ejemplo, entra más líquido del
que puede salir del ojo, la presión se eleva y el
nervio óptico comienza a dañarse.
¿Cómo
se presenta?
En
sí, existen distintas clasificaciones de glaucoma
según el diagnóstico médico:
lEl
glaucoma de ángulo abierto, tal vez el
más común, se produce cuando el líquido acuoso
que fluye a través de la pupila hacia la cámara
anterior no lo puede hacer. En tal caso, el
aumento de la tensión intraocular y la lesión
del nervio óptico, son producto de este tipo de
glaucoma.
lEl
Glaucoma de tensión baja o tensión normal,
se genera cuando el daño al nervio óptico y la
pérdida parcial de la vista lateral se produce en
forma inesperada en personas con presión normal
en el ojo.
lOtra
posibilidad se puede encontrar cuando aparece el glaucoma
de ángulo cerrado. En este caso el líquido
que se encuentra delante del ojo no puede llegar
al ángulo y salir del ojo porque el ángulo está
obstruido por una parte del iris. Los individuos
que poseen este tipo de glaucoma, se caracterizan
por tener un aumento de presión repentino dentro
del ojo.
lAlgunos
niños nacen con defectos en el ángulo del ojo
que hacen que la salida del líquido del ojo sea
más lenta de lo normal. Dentro de la
clasificación, se la conoce como glaucoma
congénito.
lPor
último, y como consecuencia de alguna
complicación médica, es decir, relacionado con
una cirugía en el ojo, o cataratas en etapa
avanzada lesiones del ojo, cierto tipo de tumores
o inflamaciones del ojo, se habla de glaucoma
secundario.
Principales
damnificados
Como
se pudo apreciar, el glaucoma, en muchos casos, no
siempre es causado por una presión intraocular
(aunque ésta sea la más común).
Existe
la creencia de que la enfermedad siempre está
relacionada con personas de avanzada edad. Esto no
es incorrecto, pero la enfermedad puede afectar a
cualquier persona, sobre todo si existen antecedentes
familiares de glaucoma.
No
obstante, la consulta oftalmológica al médico de
cualquier individuo es fundamental si posee, por
ejemplo, miopía,
diabetes, tratamientos prolongados con
corticoides,
enfermedades cardiovasculares y traumatismos o
intervenciones quirúrgicas oculares.
Generalmente, los controles de la vista suelen ser
anuales, pero si alguno de estos cuadros aparece,
es factible que el control sea en un mediano
plazo.
Métodos
de diagnóstico
Si
una persona posee visiones de moscas volantes o
centelleantes; si se produce la pérdida de la
visión lateral o periférica; si se producen
dolores en los ojos; cefalea; visión borrosa;
visión de halos tipo arco iris; náuseas y
vómitos o una ceguera,
seguramente estarán fluyendo los síntomas más
representativos del glaucoma. Ante la insistencia
de la consulta al médico ante alguna de estas
apariciones, el especialista realizará otras
exploraciones para diagnosticar si efectivamente
se trata o no de glaucoma.
lTonometría
o medida de la presión ocular.
lOftalmoscopía
o exploración del fondo de ojo, para
comprobar si existe algún tipo de daño en el
nervio óptico. Este procedimiento se realiza
luego de que el médico aplique gotas para dilatar
la pupila.
lLa
Gonioscopía para comprobar, en caso de
sospecha de glaucoma, a qué tipo pertenece.
lPuede
utilizarse la Campimetría o exploración del
campo visual. Esta prueba no se realiza
rutinariamente; es imprescindible para confirmar
el diagnóstico y establecer el tratamiento
adecuado. En sí, se realiza cuando la tonometría
o la oftalmología, le hacen sospechar al
oftalmólogo que la enfermedad está en su fase
inicial o simplemente para confirmar el
diagnóstico.
¿Cuál
es el tratamiento?
Las
posibilidades de un correcto tratamiento y más
eficaces por cierto, son mayores cuanto más
precozmente se realice el diagnóstico. De ahí
radica la importancia de las revisiones
periódicas por ser una enfermedad que al ser
sintomática, en la fase inicial es la única
posibilidad que tiene el médico de descubrirla.
El
tratamiento tiene como objetivo conservar la
visión y el campo visual tal y como estaban al
momento del diagnóstico, puesto que una vez que
las fibras han sido dañadas, hasta el día de
hoy, no existen mecanismos que las vuelvan a
regenerar. La progresión del daño óptico se
mantendrá estable cuando la presión intraocular
también lo esté.
Tipos
de tratamiento
Cuando
el oftalmólogo realiza el diagnóstico, puede
optar por el tratamiento médico o quirúrgico,
lo cual dependerá, en gran medida, del tipo de
glauco (hay algunos glaucomas que responden
únicamente al tratamiento quirúrgico, por
ejemplo, el congénito) y de la situación de
gravedad que posee el cuadro del paciente al
momento de ser diagnosticado.
El
tratamiento médico se utiliza en los casos
más leves y es cuando se trabaja para tener a la
enfermedad bajo control con colirios hipotensores
oculares. Estos colirios se han de aplicar una o
varias veces al día, según prescripción del
oftalmólogo y se deben mantener indefinidamente.
Los colirios pueden producir reacciones adversas,
locales o generales que deben ser comunicadas
inmediatamente al oftalmólogo para proceder a
modificar el tratamiento.
Con
respecto al tratamiento quirúrgico,
existen dos modalidades de cirugía: la
realizada con láser y la intervención
quirúrgica propiamente dicha.
El
tratamiento láser se aplica en
caso de glaucoma crónico. El láser se aplica en
la zona que se encuentra obstruida e impide el
paso del humor acuoso; impide la salida de éste
disminuyendo la presión intraocular. La técnica
denominada Trabeculoplastía, es muy útil
en pacientes que no reaccionan favorablemente ante
las medicaciones que producen efectos colaterales.
Las
posibilidades del tratamiento con láser son
limitadas, debido a que es poco eficaz en los
jóvenes y en casos graves, su acción suele ser
insuficiente.
Con
respecto al glaucoma agudo, la aplicación de
láser para realizar un orificio en el iris que
comunica las cámaras anterior y posterior del
ojo, tiene una gran efectividad. Este
procedimiento es conocido como Iridotomía.
La
técnica Trabeculectomía es la técnica quirúrgica
implementada en los casos diagnosticados en fases muy
avanzadas o cuando se ha fracasado con el
tratamiento médico o la cirugía láser.
La
operación consiste en la creación de una nueva
vía de salida para que el humor acuoso abandone
por ella el globo ocular y se mantenga así la
presión en límites normales.
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Lic. Hernán Gastón Fisbein
hernanfisbein@yahoo.com.ar
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