INTELIGENCIA ARTIFICIAL

¿Heredada o adquirida?

 

 

El concepto de inteligencia y su desarrollo, sigue generando debate entre los espacilistas. Lo genético, el medio ambiente o lo emocional. Para muchos un poco de todo.

 

Para Howard Gardner, el Psicólogo nacido en Pennsilvania hace 61 años y 42 en Harvard, donde ahora ejerce como profesor de Psicología, la inteligencia no se puede medir con un test, dado que según su teoría, la gente tiene diversas capacidades. Aseguró rechazar la idea tradicional de que existe una única inteligencia. Su tesis sobre las inteligencias múltiples las realizó en 1983, 21 años después, se convirtió en un puente sólido desde el que otros investigadores continúan profundizando sobre el tema. Sus obras fundamentales son Mentes creativas e Inteligencias múltiples.

Una de las características primordiales de la inteligencia humana es que evoluciona a lo largo de la vida del individuo con el desarrollo, gradualmente van cobrando primacía los diferentes centros nerviosos y se modifica la jerarquía de las funciones conductales. Por ejemplo, mientras que en los bebés son dominantes las regiones sensoriales, en los niños de mayor edad van ganando predominio las zonas de asociación y planificación. La disyuntiva que surge de inmediato es si las fuerzas que la modelan tiene su origen en la herencia que se ha recibido o en el ambiente en que se ha crecido. Y ésta es una antigua pregunta que, en la actualidad, está en gran parte contestada.

Si bien es indudable que la información genética juega un papel muy importante en el diseño y la conformación biológica del cerebro, el adecuado desarrollo neuronal necesita de la correcta interacción con el entorno (por ejemplo, a través de la nutrición, la crianza o la educación). Aparentemente, la inteligencia no depende tanto de que haya un elevado número de neuronas concentrado en una determinada área corporal (como la masa encefálica), sino del entramado de circuitos neuronales que se formaron durante los primeros años de vida. Por ese motivo, la correcta estimulación del ambiente social y cultural en la infancia del bebé /niño tiene una enorme influencia en el desarrollo eficaz en los años subsiguientes. No necesariamente debe ser un entorno intelectual, sino un medio ambiente que favorezca la iniciativa, la curiosidad y las relaciones afectivas. En el nacimiento, vale aclarar, el número de conexiones entre las neuronas cerebrales es relativamente pobre (existen millones de neuronas aisladas, que no forman parte de ningún circuito neuronal); los comportamientos más complejos se dan sólo cuando dicho número es lo suficientemente apreciable (cuando el cableado interno ya se ha configurado).

En síntesis el comportamiento del ser humano se fundamental en la interacción entre los modelos de conducta aprendidos (consecuencia particular del sistema nervioso, resultado de una importante historia evolutiva). De allí que la inteligencia no es igual en todos los individuos, ni siquiera en gemelos inmersos en el mismo medio ambiente .El programa genético heredado no sólo aporta el entramado neuronal que predispone al individuo para unas u otras aptitudes, sino que también contribuye con un "calendario" que determina lo que debe "madurar" en cada momento. No obstante, es la interacción del individuo con el entorno lo que permite y posibilita finalmente esa maduración. De esta forma, y siguiendo al psicólogo francés Jean Piaget, el desarrollo intelectual del pequeño infante se organiza gradualmente: parte del sensorio - motor y llega al lógico – formal, que es cuando el joven desarrolla plenamente tanto la inteligencia abstracta como la conceptual. Así, a lo largo de la vida, el individuo va aprendiendo progresivamente una serie de habilidades que el entorno le exige; afianzando las que se usan y olvidando las que dejan de utilizarse, según cambia aquel. Pero no utiliza únicamente su propia experiencia, sino que aprovecha también la que los otros miembros de su grupo social (en el que vive o es educado), adquirieron para él. No debe olvidarse que el hombre es un ser social, que transmite su saber, sus conocimientos y sus experiencias a las generaciones que le suceden.

Sin embargo, podría ser que la inteligencia del ser humano estuviera limitada por la neuroanatomía de su masa encefálica o por su estado evolutivo actual.

En este caso, y como argumentan los filósofos, el cerebro humano puede tener restricciones cognoscitivas: quizás el hombre sólo pueda imaginar o generar pensamientos de acuerdo con un patrón estrechamente relacionado con su código genético, fuera del cual no habría posibilidad de elaborar conceptos.

Al igual que un perro no puede imaginar siquiera la teoría de la relatividad o un chimpancé no es capaz de meditar aunque sea superficialmente sobre el concepto del átomo, al ser humano quizás le esté vedada igualmente la comprensión de ciertos aspectos de la realidad.

 

Muchas inteligencias

 

Para el psicólogo cognitivo norteamericano Howard Gardner, la inteligencia humana no es una magnitud de una sola dimensión, sino más bien multidimensional, un amplio conjunto de capacidades y de habilidades, incluso de distinta naturaleza y relativamente independientes entre sí. En su teoría, Gardner, afirma que no existe un solo tipo de inteligencia sino siete, claramente diferencidas y válidas para todas las culturas y momentos históricos. De una forma un poco simplificada, estos tipos de inteligencia se describen a continuación:

 

1- Lógica – matemática (como la del científico), directamente relacionada con el razonamiento profundo, los conceptos lógicos, la comprobación de hipótesis y la resolución de operaciones matemáticas. Los individuos con ese tipo de inteligencia se interesan por patrones, categorías y relaciones. Les atraen los problemas aritméticos, los juegos de estrategia y los experimentos.

 

2- La verbal – linguística (como la del poeta), vital para comunicarse y ser comprendido, está vinculada con la capacidad de manejar conceptos expresivos, de percibir relatos e historias y con todo lo que tenga que ver con el talento verbalizado. Las personas con este tipo de inteligencia disfrutan la lectura, la escritura, el contar historias o resolver crucigramas .

 

3- Visual - espacial o creativa (como la del artista), relacionada con la solución de problemas y la originalidad para encontrar y aplicar ideas prácticas y novedosas. La gente que posee este tipo de inteligencia exhibe gran soltura en la creación de imágenes, figuras y es propia de escultores, arquitectos e ingenieros.

 

4- Auditiva - musical (como la del compositor), tiene que ver con la capacidad rítmica y con el reconocimiento de la secuencia musical, con dominar los sonidos y con distinguirlos de los diferentes instrumentos en distintas piezas musicales. Sus poseedores presentan sensibilidad musical y facilidad y predisposición a expresarse musicalmente.

 

5- Físico – cinestésica o corporal (como la del atleta), relacionada con el manejo del propio cuerpo, la actividad física, la danza y el deporte. Estas personas procesan información a través de sensaciones corporales. Son atletas, bailarines o tiene mucha habilidad en manualidades.

 

6- Intrapersonal (como la del monje, el lama), permite acceder a una comprensión profunda de sí mismo, a reflexionar sobre las causas de tal o cual comportamiento y a utilizar este conocimiento para la ejecución de proyectos personales. También se relaciona con la autodisciplina y el autocontrol. Tiene lugar en individuos con gran facilidad en el conocimiento de sí mismos.

 

7- Interpersonal (como la del periodista o el comunicador), da la clave para entender cómo y porqué se relacionan las personas. Es la capacidad relacionada con lo social, con la conducción grupal, con la facultad de sentirse bien con los demás. Los poseedores de este tipo de inteligencia son personas sociables con gran capacidad para comunicar ideas y comprender las motivaciones y sentimientos de otras personas. Poseen capacidad de liderazgo.

El desarrollo de una, varias o alguna de estas capacidades de forma aislada de las otras genera algún grado de habilidad pero no la inteligencia. El sabio tonto es el prototipo del desarrollo excesivo de una dimensión, en este caso cognoscitiva. El perfil de inteligencia más habitual implica un equilibrio más o menos armónico de todas y cada una de estas "dimensiones", pero un cierto enfoque en una o a lo sumo dos de ellas.

No obstante, en los últimos años, otro psicólogo -el americano David Goleman-, agregó un nuevo tipo de inteligencia: la emocional. Para él, la inteligencia no es sólo cociente intelectual, razonamiento frío y lógica clara; es también la resolución de situaciones afectivas, la capacidad de guiarse por el sentimiento a fin de elegir mejor, la eficacia en reunir conocimientos vitales, la habilidad para hacer frente a la adversidad. La inteligencia emocional es diferente pero complementaria de la inteligencia académica o de las capacidades cognitivas medidas por el cociente intelectual. Comprende atributos tan disímiles como el celo, la persistencia, la autoestimulación o la capacidad de no sucumbir al pánico. Y se asienta sobre cinco habilidades: autoconocimiento (la capacidad de conocer las propias emociones), autocontrol (la capacidad de manejarlas), automotivación (la motivación propia), empatía (el reconocimiento de las emociones de los demás) y la habilidad social (el manejo de las emociones en un marco de relaciones sociales).

El individuo con escasa inteligencia emocional está más propenso a la frustración, al desanimo, y a la agresión, así como a experimentar con tensión sus relaciones sociales. En cambio, la persona inteligente emocionalmente es la que conoce y maneja adecuadamente sus emociones y, de esta forma, consigue identificar fehacientemente sus propios sentimientos; reduce sus niveles de angustia, depresión y ansiedad; controla mejor sus impulsos y pasiones; permanece tranquila y optimista cuando enfrenta diferentes pruebas; y mejora su capacidad de comunicación con los demás y con uno mismo.

Por último, quizás se podría agregar un nuevo tipo de inteligencia: aquella que permite seleccionar lo realmente útil de la enorme cantidad de información generada actualmente en el mundo moderno. Se trata de una nueva habilidad o destreza consistente en decidir de forma rápida y precisa hacia dónde dirigir la propia observación y atención, a fin de evitar que la capacidad del cerebro se vea desbordada. Debe recordarse que el exceso de información produce una inhibición generalizada de la capacidad de trabajo del sistema nervioso, que aparece cuando sobrepasan sus niveles de tolerancia .Quien mejor desarrolle esta capacidad estará en mejores condiciones para manejarse en la vida.

? Jorge Pedro Ricagni

Fuente: Inteligencias Sintéticas.

Un acercamiento al fascinante mundo de las máquinas inteligentes. Sergio A. Moriello - Librería y Editorial Alsina .


Inicio

 

Portada


© 1996 El Mercurio de la Salud - Digital