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Los
tormentos de Kafka
Quien
no ha leído, en alguna oportunidad, aquellas
obras que han inmortalizado la figura, por cierto
tormentosa, de Franz Kafka? La Metamorfosis o
El Proceso, personajes como Josef K o
Gregorio Samsa, demuestran el sufrimiento que
tienen que pasar los protagonistas, el cual no
parece ser superior a la de su creador: el
escritor checo padecía ataques de cefalea en
racimos.
Sus
obras de la época están repletas de personajes
que sufren, de descripciones de cuchillos, agujas
y demás dolores lacerantes. Esa fue,
precisamente, la época en la que el propio
escritor padecía ataques de cefalea en racimos (o
cefalea de Horton), según revela un artículo
publicado en la revista Cephalalgia.
La
"metamorfósis" personal
en sus diarios
«Una
nueva cefalea de un tipo hasta ahora desconocido.
Un dolor corto y punzante sobre el ojo derecho.
Esta mañana apareció por primera vez»,
decía el escritor checo en 1915. Esta afirmación
del Franz Kafka puede leerse, según la opinión
de dos médicos neurólogos suecos, como una
"historia clínica".
A
partir de 1913, Kafka empieza a sufrir unos
dolores de cabeza periódicos e intolerables.
Tanto en sus diarios como en sus escritos aparecen
descritos dolores tan intensos como una tortura:
Kafka se siente como si le clavasen cuchillos y
agujas o le atravesasen flechas, reza el trabajo
de ‘Cephalalgia’.
Pese
a que ninguna de las múltiples obras acerca del
escritor lo ha aventurado, los dos neurólogos
creen que no hay duda: «La edad de su aparición
(a los 30 años), la intensidad extremadamente
alta de sus ataques, su comportamiento a raíz de
ellos [no se podía tumbar, tenía que sentarse],
el carácter, la localización [sien derecha] y
patrón temporal de sus dolores puede hablar, en
nuestra opinión, de un diagnóstico de cefalea
en racimos».
"Proceso"
de sufrimiento
«El
hecho de que Kafka haya sufrido una particular
variedad de cefaleas extremadamente graves
proporciona nuevas claves acerca de su
producción literaria de mediados de la
década de 1910», señalan los médicos europeos.
Josef
K. (el protagonista de ‘El Proceso’) es
ejecutado con un cuchillo de carnicero, sus
guardas reciben latigazos durante horas; y
Gregorio Samsa, en ‘La Metamorfosis’, es
torturado hasta la muerte por su padre. «En la
literatura de Kafka, este tipo de descripciones
dolorosas se han confundido con sadismo o
masoquismo», comentan los especialistas suecos.
Sin
embargo, recuerdan que ni en sus escritos
anteriores a 1913 y posteriores a 1917 (el periodo
en el que sufrió sus cefaleas de Horton) «no hay
descripciones de un dolor como una tortura». «Creemos
que Kafka intentaba familiarizarse con dolores
incluso más graves que el suyo para intentar
soportar sus propios dolores de cabeza»,
concluyen.
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Hernán Gastón Fisbein
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