|
Pampa,
el primer ternero transgénico
Nació
en el páis el primer ternero transgénico. Se llama Pampero y es hijo
de una vaca clonada que en su ADN posee la hormona de crecimiento
humano. Su descendencia producirá lecha con esa hormona. Este
nacimiento da origen a un tambo farmacéutico que revoluciona la
producción de algunos medicamentos
Pampero
nació en la madrugada del 7 de diciembre, a la 1.30 exactamente, por
parto natural. Es el primer ternero macho transgénico del mundo.
Y su nacimiento da origen a un tambo farmacéutico, que revoluciona el
método de producción de determinados medicamentos. El logro fue a
pocos kilómetros de Buenos Aires y es de Bio Sidus, de capitales
locales. De esta manera, el laboratorio argentino podrá producir
hormonas de crecimiento humano a partir de la leche bovina y se
lanza a conquistar ese segmento del mercado de medicamentos que mueve en
el mundo 1.000 millones de dólares.
A
la hormona de crecimiento, que se utiliza en los niños y adolescentes
con problemas de talla, le acaban de descubrir nuevos usos. En países
desarrollados se la receta para casos de Sida y como un antiedad en los
mayores a 60 años.
En
el mundo, salvo Bio Sidus, no existe un productor de hormona de
crecimiento a partir de la leche de bovinos transgénicos. Pero se
obtiene y desde hace varios años, a partir de microorganismos
genéticamente modificados, como bacterias. Bio Sidus también la
produce así y compite internacionalmente con gigantes de la talla de
Novartis o Pfizer.
"Este
desarrollo no es sólo fruto de una firma privada. En un país con tres
Premio Nobel en biología (Bernardo Houssay, Luis Leloir y César
Milstein), contamos con la Universidad y el apoyo de la Secretaría de
Ciencia y Técnica", dijo ayer Marcelo Argüelles, presidente de la
firma.
A
partir de Pampero, y por métodos clásicos de fertilización, se
generarán, con una alta eficiencia, nuevos animales transgénicos. Su
esperma constituye la fuente para la producción de nuevos animales de
estas características por muchos años, asegurando la continuidad del
sistema productivo.
Pampero
permite prescindir de los procesos de clonado que involucran etapas de
laboratorio, menos eficientes y más costosas, y orientar el proceso de
generación del Tambo Farmacéutico a la utilización de técnicas ya
bien establecidas de reproducción ganadera que permitirán la
transmisión del transgén a una numerosa descendencia.
Pampero
es hijo de una vaca clonada, Pampa Mansa, que tiene en su ADN la
hormona de crecimiento humano. Pampa Mansa se cruzó con un toro
calificado y así su descendencia, Pampero, lleva en sus genes la
hormona de crecimiento que transmitirá por su semen cuando se
reproduzca. Esto quiere decir que las vacas, hijas de Pampero, también producirán
en la leche la hormona de crecimiento.
Biosidus
arrancó con las técnicas de clonación en 1997 pero Pampa, la
primera vaca clonada en América latina, nació en 2002. Fue concebida
después que le extrajeran células a un feto de raza Jersey. Tras una
manipulación genética se le introdujo la hormona de crecimiento y esta
vaca se convirtió en una fábrica de proteínas medicinales.
La
hormona
La
hormona de crecimiento (hGH) o somatotropina, es una proteína que se
produce en la hipófisis humana. Su déficit o ausencia provoca sobre
todo la falta de crecimiento óseo.
Durante
muchos años, las únicas fuentes alternativas de hGH eran las
glándulas hipofisiarias extraídas de cadáveres, por lo cual la
producción era escasa e insegura.
En
los 80 se inició su obtención en mayor escala, a partir de organismos
genética mente modificados, como bacterias o células de mamíferos. El
paciente recibe -una vez por día- poco más de un miligramo de hGH de
máxima pureza. La idea, a partir de los vacunos transgénicos, es
producir leche con esta hormona.
En
la Argentina hay aproximadamente 1.500 niños con déficit de
crecimiento y según los cálculos de los científicos «solamente
con la producción de hormona que se puede obtener de la leche de una
sola ternera se puede abastecer la demanda del país», dijo
Marcelo Criscuolo, director ejecutivo de Bio Sidus.
La
llegada de Pampero permite un cambio radical al posibilitar la reproducción
natural, en vez de clonar las vacas, que lleva tiempo y mucho más
dinero. «Con el esperma de una sola eyaculación de Pampero, podremos
fecundar unas 300 vacas, de las cuales la mitad serán hembras y de
ellas la mitad, transgénicas. Es decir que pueden fabricar la hormona
de crecimiento. Hacer esto a través de la clonación en el laboratorio
nos demandaría años», añadió Criscuolo.
Bio
Sidus invirtió 7 millones de dólares en este proyecto en el peor
momento de la crisis, en pleno 2002. La firma pertenece al grupo Sidus,
de la familia Argüelles, que factura 90 millones de dólares por año.
La
estrategia fue llegar al tambo farmacéutico para la hormona de
crecimiento. Ahora se abren paso a un objetivo más ambicioso: la
elaboración de insulina humana, a partir de los bovinos. La idea es
hacer pie en un mercado que mueve en el mundo 3.000 millones de
dólares.
De
Pampa a Pampero
El primer paso, dado también por Bio Sidus, hacia la obtención de
animales transgénicos para su uso en la industria farmacéutica fue el
nacimiento de Pampa, una ternera de Raza Jersey y primer clon bovino
nacido en Latinoamérica. Así, a partir de una célula somática
(célula adulta) de un animal se pudo obtener otro con idéntica
información genética. Contar con esta metodología permitió
introducir genes de interés farmacéutico para producir clones bovinos
transgénicos.
Nació
así Pampa Mansa, una vaca también de Raza Jersey que porta el gen de
la Hormona de Crecimiento Humana. La construcción genética que se ha
introducido en todas las células de este clon bovino posee elementos
genéticos que permiten que este gen sea solamente "encendido"
en la glándula mamaria del animal. Pampa Mansa produce así grandes
cantidades de Hormona de Crecimiento Humana en su leche de altísima
calidad farmacéutica.
Una
vez afianzado este importante paso tecnológico, los esfuerzos se
dirigieron a la creación de un Tambo Farmacéutico destinado a producir
Hormona de Crecimiento a una escala productiva orientada a suplir las
demandas de una vasta población mundial.
Con
este objetivo Bio Sidus se propuso, dada la buena productividad de Pampa
Mansa, obtener clones de la misma. Para ello se partió de células de
oreja y se implementó la misma metodología utilizada para obtener a
Pampa. En Enero de 2004 comunicábamos el nacimiento de dos clones de
clon transgénico, Pampa Mansa II y Pampa Mansa III, réplicas absolutas
del clon original y comienzo de la etapa de expansión del rodeo. Ya
están en camino, siguiendo el mismo procedimiento, Pampa Mansa IV, V,
VI.
Ahora
asistimos al nacimiento de Pampero, el primer vacuno transgénico macho.
Este animal posee en sus células germinales el gen de Hormona de
Crecimiento Humana proveniente de Pampa Mansa, ya que es el producto de
la fecundación de un óvulo de Pampa Mansa con un espermatozoide de un
toro calificado. Este animal aportó el esperma con que fue fecundada
Pampa Mansa luego de someterse a un tratamiento hormonal de
superovulación. Los óvulos fueron fecundados y luego de 7 días los
embriones fueron removidos por lavado uterino para transferirlos a vacas
receptoras. Este procedimiento ha sido repetido varias veces durante
este año, y este mes comienzan los tan esperados nacimientos.
De
éstos, el 50% corresponderán a animales transgénicos, de los que la
mitad además de transgénicos, serán machos. Pampero es el segundo
animal nacido durante esta etapa, y el primero que porta el gen de hGH
heredado de Pampa Mansa.
Tambo
Farmacéutico
El tratamiento con hGH, al igual que otros basados en la acción de
proteínas con baja actividad específica, como la insulina y el tPA,
requieren que estos medicamentos se produzcan en alta escala para poder
abastecer la demanda de los mismos a un costo razonable.
A partir de la experiencia acumulada en el aislamiento e inserción de
genes, sumado al advenimiento de las técnicas de clonación, Bio Sidus
decidió investigar nuevas alternativas para la producción de
proteínas con fines terapéuticos.
Así
surgió un ambicioso proyecto: la producción de hormona de crecimiento
humana en leche de vacas transgénicas, implementando el modelo de tambo
farmacéutico.
Esta
estrategia de producción ofrece sustanciales mejoras en los
rendimientos finales, sobre todo cuando se la compara con aquellos
sistemas desarrollados en bacterias o células en cultivo.
Los
antecedentes mundiales, relatados para esta forma de producción,
indican que un animal puede llegar a secretar más de 20 gramos por día
de la proteína transgénica.
Siguiendo
este razonamiento y con estimaciones conservadoras, se calcula que cada
animal podría producir en su leche unos 5 kilogramos anuales de una
proteína específica.
En
este modelo la hormona de crecimiento humana, presente en la leche de
bovinos, deberá ser aislada y purificada en el laboratorio hasta su
máxima homogeneidad (proteína pura) para poder elaborar con ella un
medicamento inyectable, eficaz y seguro.
?
Anibal Adrián Fryc
|